Cuevas de Matanzas

Don Ramón Pargas compró una pequeña finca cerca de Matanzas y se dedicó con preferencia a explotar una cantera con el objeto de hacer cal. Estando uno de sus esclavos introduciendo una barreta para sacar un canto, se escapó esta de sus manos y desapareció.

También hay otras cuevas al Sur en las cercanías de Canímar. Por la boca o entrada de una de estas, se observa la corriente de un río subterráneo, donde se encuentra abundancia de peces. Es una rama del río Canímar o de San Juan, atendido que ambos tienen su origen en puntos de elevación proporcionada a que este cálculo no sea enteramente erróneo.

La del Sr. D. Miguel Valdés, situada al Oeste de Yumurí, que se titula Managuaco, llamado así, por hallarse próxima a la estancia del Sr. Managuaco. De dichas cuevas, se proveía de agua su familia, y un día fue sorprendido por un animal, que se horrorizó, en términos que le causó la muerte al pobre anciano, dueño de la estancia, á los pocos días de su enfermedad.

 Antes que fueran descubiertas las cuevas de Bellamar ya eran objeto de curiosidad otras que también se encuentran en el radio de Matanzas y que son dignas de visitarse. Tienen varias entradas y por la que abre al S. O. de la ciudad de Matanzas, que forma un arco de unas cinco varas de diámetro, se penetra en una sala abovedada de mediana extensión, cuya única particularidad es un bloc de riquísimo mármol estatuario, que parece la base de una gran columna.

Las Cuevas del Muerto están situadas en el camino que conduce a las Playas de Varadero. Hace mucho tiempo que se encontraron en ella un esqueleto vestido con hábito eclesiástico y un breviario abierto al lado de aquellos restos y ese es el origen de su nombre..