Las Cuevas de Simpson

 Antes que fueran descubiertas las cuevas de Bellamar ya eran objeto de curiosidad otras que también se encuentran en el radio de Matanzas y que son dignas de visitarse. Tienen varias entradas y por la que abre al S. O. de la ciudad de Matanzas, que forma un arco de unas cinco varas de diámetro, se penetra en una sala abovedada de mediana extensión, cuya única particularidad es un bloc de riquísimo mármol estatuario, que parece la base de una gran columna.

Al fondo de esta sala hay un hueco que abre entre grandes estalactitas que casi tocan el suelo y que da paso a otra sala de unas 2 váras de largo; por 18 de ancho, cubierta de multitud de caprichosas estalactitas. y estalagmitas. Entre estas últimas la más notable es una que se halla a 2 varas de las paredes de la izquierda y qué representa con toda propiedad un caimán; muy cerca se encuentra otra que figura una tortuga. Siguiendo por la derecha se penetra en otra sala cuyas paredes son de una roca berroqueña y porosa, que puede servir para excelentes filtros de piedras de molinos, el cual recibe la luz del Este por una claraboya de dos tercios de diámetro que hay en la bóveda, y por una grieta que tiene al N. E. La petrificación mas notable de esta sala figura una pila bautismal cubierta de un riquísimo paño de encajes, una pendiente que se encuentra á la derecha conduce al salón llamado del Fraile por una estalagmita de unas 2 varas de altura que representa un busto con hábito talar.

Las maravillas de esta sala que es dé mayor extensión que las tres anteriores reunidas, hay que contemplarlas con luz artificial, viéndose en ellas todos los géneros arquitectónicos y admirándose multitud de elegantes columnas, festones figurando riquísimos encajes, caprichosos bajorrelieves y jarrones de blanquísimas estalagmitas donde cae gota á gota el agua desprendida de las bóvedas y paredes que con la reverberancia de las luces parecen una lluvia de piedras preciosas. Su piso es llano, desde donde se inclina rápidamente hasta una especie de arco gótico que comunica a otro departamento oscuro de piso fangoso y sin ninguna particularidad. Al lado de este arco abre un nicho con una, preciosa columna de alabastro polvoreado de arenilla dorada, y como coronada de blanca nieve. Hay otras muchas salas que pueden visitarse; pero encierran menos curiosidades que las indicadas. Muchas tienen su entrada al S. E. de Matanzas. La extensión de estas cavernas no puede saberse, porque son grandes los peligros que ofrece su exploración, pero deben ser grandes, por los minuciosos departamentos y galerías que se distinguen a lo lejos en todas direcciones. Casi todo el piso de la parte visitada está cubierta de una espesa capa de guano y su temperatura mas general es de 8º de Fahrenheit.

Recientemente se han explorado y arreglado por el Sr. Don Luis Simpson, para que puedan visitarse sin peligro alguno. Se hizo la exploración, de dichas cuevas en 14 de Setiembre de 1876. En primero de Noviembre del mismo año se empezó la edificación. En 8 de Diciembre se iluminaron con lamparas de cristal. Después de efectuada la exploración de las maravillosas cuevas de Simpson, se pusieron nombres a los salones descubiertos, los cuales se expresan a continuación: 

La cama del Indio

La tribuna ó pagoda india

La entrada del sapo

La columna del oso

El monolito

La limosnera

Vestíbulo de las escalinatas

Salón de los escalinatos

El arco de las grutas

Salón de la cascada o boca del horno

Salón del manto de Hatuey

Manto de Hatuey

Salón de las tembladeras

Pórtico de los basaltos

Subida de los basaltos

Galería de las Hadas

Salón de las Hadas

La Atalaya feudal

Subida á la gran piedra

El camarín

Comedor del camarín

El sumidero

La silla curul

Bajada de la cruz

Maza de Hércules

Pórtico del saludo

Salón del peligro

Escalinata del dosel

Bajada de la cisterna

Salón de 1a cisterna

El puente feudal

Corredor agachado

Bajada a los infiernos

Pórtico del diablo

El medio salón

Escalinatas del fango

Gran salón de la cueva

Galería de la prisión