Hotel Gran París

Hotel París (1902-1962)

El nombre de este hotel por sí solo da idea de excelencia, no defraudada, para quienes así lo imaginaron y visitaron o se hospedaron en él.

En 1942 se anuncia como: “Hotel Gran París” [...], sitio fresco, saludable y el de mayor tránsito interprovincial de la ciudad de Matanzas. Tiene 40 espaciosas y confortables habitaciones, la mayoría con baño y servicio intercalado y capacidad para 60 personas cómodamente alojadas.


Entrada-al-Hotel-ParsEntrada al Hotel París


Este hotel tiene la prestigiosa tradición de ser el alojamiento de casi todos los Presidentes de la República que han visitado a Matanzas”.Famoso además por sus comidas y sus langostinos que se mantenían vivos en la fuente de su patio morisco para servir a la orden, “verdadera especialidad del hotel que colocó a Matanzas en el mapa gastronómico de Cuba”. Hasta hace poco tiempo, se daba como fecha de su fundación la existente en una de sus rejas, ya que erróneamente Joaquín E. Weiss en su libro Arquitectura Colonial Cubana, refiriéndose al Hotel París, apunta que fue construido en 1888 por el irlandés John Daly inglés Juan Dally en Registro de la Propiedad.

En realidad Dally construye la casa a sus expensas entre los años 1882 y 1884 en que compra el solar yermo con unos cuartos de madera y teja, y después obtiene autorización del Ayuntamiento y construyó a sus expensas un edificio de dos pisos de cantería y ladrillo con cobija de azotea, el que inscribe a su favor según escritura de 22 de noviembre de 1884. Don Juan Dally falleció el 23 de septiembre de 1886. Su casa originalmente estaba marcada con el No 581/2, cuando la inscribe será la No 60.

Por lo antes dicho la fundación del hotel ocurre entre 1897, fecha en que Lorenzo Zabala compra la propiedad a los hijos de Dally, y 1902, en que aparece por primera vez en un directorio de la ciudad.

La fecha de 1888 que aparece en el medio punto de la reja de la escalera debe haber tenido significación para Lorenzo Zabala, quien por esa época era dueño del Hotel La Lonja en la

propia Calzada de Tirry, próximo a lo que después fue el París, y decidió colocar allí una reja con esa fecha que trajo consigo o mandó a hacer.

Con posterioridad Zabala compra los terrenos y construcciones lindantes y construye nuevos edificios en función de la ampliación del hotel, integrándolos todos con un tratamiento de fachada que da la imagen de una edificación erigida de una vez, con único complejo.

La primera de estas ampliaciones se realiza entre 1900, en que se compra el terreno con edificaciones y 1904 en que se inscribe la que entonces tendrá el No 58, de cantería, mampostería y teja, de alto y bajo, fabricada por él. En 1927 ocurre la segunda ampliación cuando Doña Florinda Zabala y Alsina, según licencia de 7 de enero de 1925 concedida por la Alcaldía Municipal, en representación de su padre, demuele las casas de mampostería y tejas existentes en terrenos comprados por este en 1919 y 1921, y construye una de alto y bajo de ladrillo, que inscribe por título de fabricación en terrenos propios en noviembre de 1931.

El Hotel París, al decir del arquitecto Ramón Cotarelo y así lo prueban los documentos, constructivamente es la sumatoria de 3 edificios, marcados antes con los números 54, 56 y 58,

quedando definitivamente con los números 56, 58 y 60, a los que se dio en el siglo xx un nuevo tratamiento de fachada.

Una definición de ese momento arquitectónico y caracterización del inmueble exige recurrir al análisis y descripción ya realizados por las arquitectas Mayra Meilín Arencibia Bello

y Coralia María Socarrás Cabrera, en su trabajo de Diploma “Rescate del antiguo Hotel París de Matanzas” que tuvo como tutor al arquitecto Ramón Cotalero. Su decoración está resuelta con interpretaciones de motivos clásicos, alcanza los más pequeños detalles en sus pilastras,

cornisas, pequeñas ménsulas, zócalos de terrazo, una gran cornisa que divide los dos niveles y que se proyecta formando los balcones, destacándose las barandas de hierro fundido.

El pretil macizo remata y culmina toda la composición que combina todos estos elementos y los integra a los vanos adintelados con sus lucetas, bordeados por una franja de despiezo

a manera de bloques de piedra, característica propia de este edificio en Matanzas.


Fachada-Hotel-Paris-1918 Fachada del hotel París en 1918


La jerarquización de la entrada está resuelta con una marquesina que en su inicio fue de hierro fundido y cristales, hoy de hormigón, soportada por ménsulas de hierro con diseño artnouveau, guadacantones, aldaba y bocallave. En su interior el letrero Hotel París de gress cerámico sobre el piso de granito, la bellísima escalera fundida en hierro con pasamanos de bronce, el buzón con forma de león, los preciosos azulejos con rosas, los arcos y los cielos rasos de yeso tratados como ornamentos modelados constituyen elementos decorativos, algunos de los que se repiten en los espacios principales.

Es profuso además el uso del sistema de doble puerta, con la persianería del tipo francesa hacia el exterior y las puertas españolas de tableros hacia el interior. Hay una fuerte presencia de lucetas de cristales de colores para los múltiples diseños de cierre en arcos y vanos de diversas figuras. Junto a la talla de la madera se suma el calado en la carpintería, lo que se muestra en las fabulosas mamparas del primer bloque.

Es múltiple el diseño de mosaicos que se combinan para lograr bellos pisos (más complejos en los salones y aposentos principales).

Función y belleza se unen para darle el encanto que caracteriza a la arquitectura matancera de esa época. En su evolución formal y espacial vemos cómo algunos espacios se van reduciendo. El patio del segundo bloque es mucho más pequeño que el del primero, aparecen pasillos estrechos en un tercer bloque y también la decoración va siendo más sencilla.

La vida de este hotel estuvo muy vinculada a personalidades de la política, se le conoce como el hotel de los presidentes ya que fue visitado y se alojaron en él todos los presidentes de la República neocolonial, con excepción de Prío.

Entre otros acontecimientos de los cuales fue escenario sobresalen los siguientes: el 31 de diciembre de 1931 visitaron La Habana 30 buques o cruceros turísticos que formaban parte de la flota más lujosa y de mayor tamaño del mundo. Uno de ellos, el Rex, no pudo entrar a la bahía de La Habana por lo que tuvo que trasladarse a la de Matanzas (de mayor calado). Su tripulación se hospedó en el París. Del menú ofrecido y otros datos del hecho hay constancia en documentos del Museo Provincial Palacio de Junco que no pudieron ser consultados a los fines de este trabajo; previa invitación se reunió en el hotel el martes 17 de septiembre de 1935 un grupo de figuras de la vida cultural y cívica de la ciudad de Matanzas, allí acordaron la fundación de una biblioteca pública y a ese fin constituyeron la Asociación Amigos de la Cultura Cubana de tanta significación para la cultura en Matanzas; el primer congreso médico que se celebró en Matanzas en la década del 40 con la asistencia de médicos famosos del interior y de la capital ofreció el banquete de celebración en este hotel; cuenta la poetisa Carilda Oliver Labra que en los años 50, Juanito Esnard, Hugo Ania, Ricardo Vázquez, Israel Moliner y ella trajeron a Nicolás Guillén a Matanzas y le ofrecieron una comida en este hotel, de los mejores de la ciudad en aquella época.

Desde inicio de siglo recibe el calificativo de aristocrático Hotel París y es famoso por su incomparable comida de renombre nacional. Turistas de tránsito por la ciudad, almorzaban allí.

Su Patio Andaluz aparecerá en postales de época y fue una de las numerosas atracciones del hotel. A la inauguración de tan hermoso patio en los años 20 asistió la notable pianista María Cervantes y el popular compositor Eusebio Delfín, creador de La Guinda.

Una foto del patio andaluz tomada por Rosendo San Domingo, cronista social del periódico Adelante, aparece en la revista trimestral Alma Cubana de sept.-oct.-nov. de 1959. 

Patio_Andaluz__Hotel_Pars Fotografía del Patio Andaluz del Hotel Gran París publicada en la revista "Alma Cubana"


Una página en esta revista valía 80 pesos; ese espacio ocupó el artículo sobre el Patio Andaluz realizado por Delia Carrera.

Propaganda pagada a gusto si se tiene en cuenta que el patio fue centro de grandes acontecimientos sociales como el banquete ofrecido en honor del Mayor General Pew, de los

Estados Unidos, donde se exigió el uso de frac por los comensales y el precio del cubierto alcanzó la cifra de 20 pesos.

En esta ocasión el adorno floral se encomendó al jardín capitalino El Clavel, de los Hermanos Armand.

Se distinguió también el París por sus adornos florales encargados al jardín Ofelia propiedad de Reynold Soto. Cuenta Soto que Rosendo San Domingo se sacó la lotería con un billete que le regalaron y que a partir de entonces vivió en el París, y que cuando vino por primera vez Machado al hotel, la Calzada de Tirry se llenó de pétalos de rosas a su paso.

A la muerte de su fundador, Lorenzo Zabala y Bilbao, el 23 de enero de 1933, el hotel pasa a sus hijos Miguel y Florinda (Nena) Zabala y Alsina, a la muerte de Miguel en 1943 queda como única propietaria Florinda,asistida por el administrador señor Rogelio Geerken, en el negocio hacía 37 años. En 1962 es intervenido y deja de funcionar como hotel, se convierte en cuartería o ciudadela.

Hotel_Paris_actualidadVista exterior del antiguo hotel París en la actualidad


En estado bastante deplorable, el acreditado establecimiento de grandes valores históricos y arquitectónicos estrechamente unidos a las gloriosas tradiciones de la Matanzas de ayer, espera por su rescate y conservación.