Hotel la Concordia

Dos hoteles de la ciudad se nombraron así, el primero en asumir esa denominación estaba en Ayllón No 21, esquina Manzano y data del xix; el segundo, del siglo xx, fue emplazado en Manzano No 4. La proximidad al puente de La Concordia actualmente General José Lacret Morlot parece ser la motivación por la que sus dueños eligieron ese nombre.

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Interior del hotel La Concordia


La belleza del puente, cuyas columnas hoy son el símbolo de la ciudad, y lo que la firma de la paz entre España y Cuba debió significar para la prosperidad de los negocios, eran buenas razones.

Por su ubicación, Ayllón No 21 es el edificio que se inserta al Palacete de la Concordia, y que como es de apreciar recibió la misma denominación.

El edificio de la Concordia que también se conoció como Edificio de Los Cien Mil Pesos, supuestamente se construyó en 1866; fecha que aparece en la reja de medio punto sobre su puerta principal, con las iniciales F.G. y que se corresponden con el nombre de Fabián García entonces dueño del inmueble.

Esta construcción es atípica en el contexto urbano y como construcción doméstica también lo es. Su arquitectura, distribución espacial y su escalera imperial hacen pensar en un hermoso hotel.

En un momento estuvo señalado con el No 21 y después asumió el 25 y el 27.

Nos planteamos por ello la hipótesis de una posible relación entre los edificios que ocuparon los hoteles El Comercio, La Concordia –también llamado San Carlos– y La Glorieta, con el que hoy ocupa el de Los Cien Mil Pesos y el que se le inserta reedificado en 1914 por Bernardo Fernández Morejón. En 1883 era propiedad de Catalina Levisin y en 1887 comienza a denominarse La Glorieta, nombre que se ajusta muy bien a las características del portal.

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Entrada del hotel La Concordia


El segundo hotel denominado La Concordia será tratado en el marco de su año de fundación en el siglo xx.

Se localiza en Manzano No 4 entre Magdalena y el Callejón de Madan. Rodrigo González, asturiano, dedicado al comercio, adquirió la finca según consta en escritura de 28 de junio de l920 firmada en Matanzas. En ella estableció un hotel con este nombre.

En l923 se considera como de construcción reciente, de 24 habitaciones y como un magnífico y moderno edificio. Sus habitaciones estaban perfectamente amuebladas y con todo el confort que pueden apetecer las personas de buen gusto, con un servicio de agua fría y caliente a todas horas del día y era característica del hotel lo barato de sus servicios.

Descrita como casa de mampostería y tejas y una parte de azotea con cabida de cuatrocientos treinta y un metros setenta y siete decímetros cuadrados, no se ha localizado documento con diferente descripción del inmueble que no sea esta que se registra.

En l966 ya estaba convertido en ciudadela, en muy mal estado y hay quienes consideran que daba pena llamarlo hotel, ya que se vivía en él de forma permanente, razón por la que pasó el inmueble a ser atendido por el Instituto de Reforma Urbana.

En la actualidad, de este edificio sólo existe la fachada, ya que sufrió derrumbe por su estado deplorable. Antes se anunciaba como hotel, restaurant y café, magníficos y modernos en lugar céntrico de la ciudad.