Hotel Velasco

El Hotel Velasco abrió sus puertas por vez primera en los inicios del siglo XX bajo la administración del Sr. Luis Velasco, llegando a ser uno de los más modernos de Cuba en su época, distinguido además por su sabrosa comida de prestigio nacional. Este hotel de Matanzas ha sido restaurado muy recientemente y tiene una ubicación privilegiada en el centro histórico de Matanzas


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Fachada del Hotel Velasco en la actualidad

La arquitectura ecléptica del hotel Velasco y sus elementos neoclásicos, junto a los granitos y maderas preciosas lo convierten en uno de los edificios más valiosos de la ciudad. Un restaurante con capacidad para 58 personas se ubica en el centro de la edificación a modo de gran terraza, las 17 habitaciones de hotel poseen elementos decorativos originales cómo lámparas y muebles.  De los servicios que antes ofrecía y de su distribución espacial informa la propaganda que los dueños del hotel pagaban: Directorio, Guías Sociales y Prensa. Con una capacidad para 50 personas, sus comidas eran de excelente calidad, con especialidad en langostas y repostería fina de primera clase, los servicios, atendidos por treinta empleados, contaban con correo en el propio edificio y servicio de mensajero. Este hotel hospedó a personalidades de la cultura nacional como Esther Borja y Luis Carbonell.


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Fachada del Hotel Velasco en 1926

 

Este Hotel fue reinaugurado en los últimos meses del recién culminado año 2010, luciendo elegancia y buen gusto, elementos que le son inherentes desde su primera fundación, completando su oferta con un servicio de lujo y esmerada calidad. Gran significación en la proliferación de viajes tendrá el auge que en esta etapa alcanzan las comunicaciones.Esta primera fase de esplendor marca también el momento de aparición de nuestras primeras fondas y posadas. Así tendremos las posadas "El Vizcaíno" (1829-1831), "La Estrella" (1829), "El Ciervo de Oro" y "EL León de Oro" con posterioridad convertidos en hoteles.

 

Matanzas fue visitada con frecuencia por extranjeros que buscaban el disfrute de su cálido clima, o personalidades que decidían establecerse temporalmente en la ciudad.Durante el período neocolonial (1902-1958), caracterizado por la dependencia económica y política al imperialismo norteamericano, la hotelería en Matanzas estará regida por los patrones que condicionaron este proceso y será dependiente del desarrollo del turismo internacional que inicia su despegue en el área del Caribe entre la primera y segunda guerra mundial.

 

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Vista del Hotel Velasco desde la Plaza de La Libertad

 

En el Magazine de "La Lucha", publicación de la época, se plantea que la fundación del Hotel Velasco data de 1901 mientras que otra publicación "La Guía Provincial" de 1947 testimonia que fue en 1902 bajo la administración del señor Luis Velasco. Es esta última la que consta en el piso del local del restaurante y debe corresponderse con la de la razón mercantil, no con la de construcción del edificio destinado a hotel. Según consta en documentos: "la finca de la calle Contreras, marcado con el número 66, entre Ayuntamiento y Santa Teresa, es adquirida mediante compra por Don Luis Velasco Zorrilla y Don Luis Fernández Díaz al precio de 7500 pesos oro del cuño español mediante escritura firmada en fecha 13 de octubre de 1908". Al año siguiente Don Luis Fernández, vendió su parte a Luis Velasco a un precio de 6000 pesos oro del cuño español. En la inscripción número 10 de fecha 4 de octubre de 1922 se refiere a que la casa que constituye la finca fue demolida y en su terreno y con licencia que solicitaron y obtuvieron de la alcaldía de fecha 26 de mayo de 1922 han construido una casa de planta baja y un piso alto todo de concreto armado, a nombre de Rafael María y Manuel María Velasco Garcías, hijos de Don Luis Velasco Zorrilla. Esta edificación, de fachada ecléctica, ubicada frente a la antigua Plaza de Armas, hoy Parque de la Libertad, comenzó a brindar sus servicios a principios del siglo XX.

 

En 1922, el hotel Velasco, sometido a obras de ampliación, quedó a medio construir a consecuencias de la crisis económica que azotó a nuestro país. A razón de hipotecas y ventas el inmueble tendrá otros dueños; pero el hotel como entidad mercantil estará representado por Luis Velasco Zorrilla y sus hijos herederos.

 

Los hermanos Velasco García constituyeron sociedad anónima denominada Hotel, Restaurante y Café Velasco S.A., con un capital social de 50000 pesos y según consta en escritura de fecha 6 de junio de 1927, entre los bienes que aportan de por mitad Rafael María y Manuel María Velasco se encuentran el disfrute de la casa No. 66 para que en ella la sociedad tenga en los altos la posada hotel y en los bajos restaurante, café, cantina, dulcería, helados, tabacos y sus anexos.

Antes de constituirse esta sociedad, Velasco y sus hijos ya habían arrendado (con vencimiento en un término de 10 años) el negocio de café, cantina, dulcería, repostería y sus anexos a Don Manuel Pita y Vila, en el año 1916.

Manuel Pita y Vila traspasó el derecho de arrendamiento de café, cantina, dulcería y repostería titulado Salón Liceo a la razón mercantil González e Hijo representada por Miguel González y Quintana y sus hijos Heriberto y Juan Manuel González y Viñales a vencer en 1925 y prorrogado hasta 1928.

 

Los hermanos Velasco y Miguel González e hijos constituyeron, con los mismos bienes y objetos, la sociedad Velasco González y Co. que funcionará en el mismo local del Salón Liceo- Contreras No. 66 donde fijan su domicilio legal lo que consta en escritura de 16 de abril de 1925. Ese mismo año la sociedad se separa y continúa como González y Cia; pero se cancela el arrendamiento y en 1935 se firma otro a favor de la Sociedad Mercantil Regular Colectiva denominada Viuda de Manso y Co. por término de seis años a vencer el 31 de diciembre de 1942.

 

En 1949 el derecho real de arrendamiento fue cedido a la sociedad Castellanos y Manso (representada por Rubén Castellanos y Manuel María Manso) por seis años, prorrogándose hasta 1960. Rubén será quien asume los derechos de la sociedad que queda disuelta y prorroga el arrendamiento hasta 1971. Entonces eran los dueños del inmueble la Sociedad Mercantil Bertha S.A. y Francisco Rabelo Pérez. El hotel fue intervenido por el Gobierno Revolucionario antes que otros de la ciudad en el año 1961, a petición de los propios empleados que tenían problemas con el patrón Rubén Castellanos. Laboraban en él aproximadamente de 21 a 30 empleados, pero una parte considerable no por el Ministerio del Trabajo sino que eran contratados por la propina o por el salario de un empleado doméstico, se trabajaba 12 horas y a veces más y el salón era atendido por un solo hombre. Dentro del mismo inmueble se realizaban todos los giros, algunos de ellos como ya señalamos, arrendados. Es así el caso de la dulcería. En el Hotel se hospedaban fundamentalmente viajantes, comerciantes o profesionales que trabajaban en Matanzas determinados días de la semana, otros, vivían en el hotel prácticamente; por poner ejemplos, el caso del periodista Espinet Borges y el de la Dra. Marina Rodríguez, profesora de la Escuela Normal, quien permanecía en el hotel de lunes a miércoles.

 

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Restaurante del Hotel Velazco

 

Fue esa una de las características de la época, los clientes de los hoteles de las capitales de provincia (en el interior del país) serán fundamentalmente los viajantes de las casas de comercio por lo débil del turismo nacional y lo casi nulo del extranjero.

Para el matancero el hotel reservaba su utilización en actividades sociales, en el servicio gastronómico de su restaurante y en los beneficios de su repostería, giro por el que era famoso. Los hoteles emplazados en el Parque de La Libertad tenían paradas de Ómnibus Nacionales, frente al Velasco lo hacía La Cubana, La Estrella del Sur, Únicos de Cárdenas, Habana  Jagüey y Amarillas. Todas eran líneas para viajes largos.

 

De los servicios que antes ofrecía y de su distribución espacial informa la propaganda que los dueños del hotel pagaban: Directorio, Guías Sociales y Prensa. Lo caracterizan de dos plantas. En la baja se ubicaban el Gran Café - Restaurante, en la planta alta 20 o 21 habitaciones en realidad 19, la confusión está en que la fatídica habitación Número 13 tiene el 22, confortables, bien airadas, elegantes y pulcramente amuebladas, con instalaciones sanitarias modernas, baño y teléfono. Con una capacidad para 50 personas, sus comidas eran de excelente calidad, con especialidad en langostas y repostería fina de primera clase, los servicios, atendidos por treinta empleados, contaban con correo en el propio edificio y servicio de mensajero.

Hotel_Velasco_HabitacionHabitación del hotel Velasco


El hotel se caracteriza por ser una edificación de dos niveles con amplios vanos en fachada de planta baja donde se desarrollan las actividades sociales y comerciales y cuatro vanos más pequeños en la parte superior que corresponde a habitaciones, unidos por un balcón de balaustres que descansa sobre canes. Esta característica de cuatro vanos en fachada estará presente también en el hotel Louvre y el Yara.

 

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Restaurante del Hotel Velasco

 

La fachada en general es poco elaborada. Presenta un zócalo de piezas de mármol y se observa el uso de friso, cornisa, columnas a relieve con sus capiteles. La carpintería aparece en planta baja protegida por altas rejas, y se compone de puertas de hojas en cuya parte superior aparecen amplias lucetas de cristal grabados al ácido que anuncian los servicios que brinda el inmueble: hotel, restaurante, café y el apellido de quien antes fuera su propietario.

En el nivel superior la carpintería se compone de puertas de hojas con persianería francesa. La planta se genera a partir del área de mesas del restaurante que se destaca por un alto puntal que sobrepasa el nivel de las habitaciones, comunicadas entre sí por una ancha galería que rodea este espacio, enmarcado finalmente por un lucernario en su parte superior que ofrece solución en cuanto a iluminación se refiere, dándole además un carácter jerárquico dentro del inmueble. Posee un amplio lobby con un área de espera y carpeta y en él se encuentra la escalera de mármol que conduce a la planta superior, con barandas de hierro y zócalo de azulejo. Los pisos son de granito. En el aérea del restaurante presenta un monograma circular en especie de gress cerámico donde se lee: Luis Velasco Zorrilla fundador MLMII.

 

Otras áreas son ocupadas por el bar con los servicios sanitarios y la cafetería, con acceso independiente desde la calle.