Hotel Dos Amigos

Ubicado en Jovellanos No 7901 entre Contreras y Milanés su nombre sugerente no da lugar a dudas de la sociedad de dos amigos. Antonio Chong, su propietario, vino a Cuba en 1923, a la edad de 18 años y es ciudadano cubano desde 1945. El negocio funcionó como fonda desde 1900 hasta 1952, con el mismo nombre desde sus inicios y sus propietarios eran: José Chong y José Lin. El primero era pariente de Antonio y el último se vincula al negocio y se sitúa al frente del mismo en 1928.

Originalmente el edificio era una casa propiedad de españoles que alquilaron el local para fonda y vivienda de los chinos. El nombre del propietario español era Manuel Manso, quien radicaba en España y tenía poder para venir y vender sus propiedades en Cuba.

 

Antonio Chong compra la propiedad entre los años 1946 ó 1947, se reedifica para hotel en el año 1952 y se inaugura el 2 de agosto de 1953. Las obras fueron realizadas por el arquitecto Enrique Marsell. Entre las obras de la reedificación está la del Salón Puma, para reservado. El período en que se compra la propiedad y se inaugura el hotel es el de la aplicación de una serie de leyes dictadas por Fulgencio Batista encaminadas a aumentar las capacidades hoteleras en el país en función del incremento del turismo extranjero en Cuba y cuyas características en esta etapa son conocidas.

A una pregunta sobre carencia de propaganda en que se anunciase los servicios del hotel, Antonio respondió: "La mejor propaganda es el propio cliente, él mismo sugiere el hotel". La época más dura del negocio, aunque todavía no era hotel, fue la del machadato, los empleados trabajaban sin cobrar, la completa se vendía a 0.10 centavos, casi teníamos pérdidas; pero decidimos no cerrar. Fue conjuntamente con el Yara de los últimos hoteles en intervenirse en marzo de 1968.

Francisco Díaz Varona, director del INIT en la provincia, participó también en la intervención durante la ofensiva revolucionaria de la segunda mitad de la década del 60. Muy pausadamente, como si volviera a aquellos días, me dice: "Recuerdo que se me orientó ser delicado en el trato a los dueños ya que eran personas muy decentes, fueron comprensibles y no tuvieron reacción de ataque o enfrentamiento a las medidas de la Revolución, sólo plantearon necesidad de vivienda pues los dueños, la familia Chong, vivían en el mismo hotel.

Algunos empleados que también residían allí salieron con buenas viviendas y mejoraron hasta en salario".38 Edilia Estupiñán Acosta, esposa de Antonio Chong me habló de la intervención y sus experiencias del momento coinciden plenamente con lo expresado por Varona. Se refirió al buen trato, que sólo pidieron vivienda y su petición fue atendida.

En esa misma casa residen hoy –Milanés 30815 e/ Capricho y San Gabriel–, la intervención les dio tranquilidad, se trabajaba muy duro y con mucha inseguridad, porque el objetivo era dar carrera a sus hijos y esto con la Revolución lo habían logrado. El establecimiento, posterior a la intervención, continúa funcionando como hotel, con etapas de cierre, restauración y apertura hasta la década de los 80.

En los últimos años funciona como restaurant y ofrece un servicio de comidas para la familia, encaminado a aliviar la situación actual de carencias.

De dos plantas, su arquitectura es muy simple, presenta un pretil liso, su cornisa es moldurada, sus vanos se protegen con guardapolvos moldurados sobre ménsulas y sus muros de fachada lisa presentan recuadramiento. Su estructura y sus espacios no han sufrido grandes transformaciones. Los cambios más significativos se produjeron, después de la intervención, en la cocina, que fue mejorada al sustituirse la de leña.