Hotel León de Oro

Su antecedente fue la fonda café y posada del mismo nombre de la calle de Jovellanos No. 1.

Existió desde el año de 1829, referencia más antigua que de ella se tiene, y era su propietario José Tejidor. En el mismo año es vendida por disolución de la Sociedad Tejidor y Compañía Tejidor y Buch a Tomás Galup quien a partir de ese momento fue su propietario.

Ya en 1861 se puede localizar en Jovellanos 4 y 6, clasificado como Hotel León de Oro y se anuncia en la prensa que a partir de marzo de ese mismo año el edificio sería reedificado.

Hotel-Leon-de-OroEntrada del Hotel León de Oro


Los usuarios huéspedes pasaron al Hotel Los Pinos situado en la calle de Río, casa entonces conocida como del Sr. Lazcano Río No 31, en el espacio que hoy ocupa la Dirección Provincial de Cultura, donde estarían los mismos dependientes y recibirían los mismos servicios.

Samuel Hazard escribió no poco de los hoteles matanceros.

Del León de Oro: "el hotel que debéis preferir por todos conceptos, si es que halláis habitación disponible en él, está en el centro de la ciudad, dirigido de manera excelente y confortable, con buena cocina y buenos vinos, un servicio de mesa muy apropiado y teniendo algunas habitaciones grandes y mantenidas

con bastante limpieza".10 Construido para hotel, las descripciones que del edificio se hacen posibilitan conocer algunos rasgos distintivos de la arquitectura hotelera de la ciudad, a fin de integrarla al análisis

de caracterización de la arquitectura civil matancera.

Según se describe en época y por el propio Hazard, las habitaciones son de alto techo puntal, con inmensas aberturas vanos que dan salida a un largo balcón balcón corrido desde el cual se obtiene una vista de la ciudad. En las paredes se ostentan alegres frescos y vivos colores.

La planta baja de los hoteles cubanos, y de este, se utiliza como café para el pueblo, destinándose a los caballeros huéspedes los pisos altos.

El comedor y la sala se encuentran inmediatamente en lo alto de las escaleras. La planta baja también

tendrá el patio y el servicio de cocina.

El que fuera vendido en mayo de 1871 al precio de cuarenta mil pesos da idea de su renombre y valor, o de las ganancias que podía proporcionar. Fueron Don Adriano y Celestino Pendás los que compraron a Don Antonio Gutiérrez la propiedad y se constituyeron en Sociedad de Pendás y Hermanos. Al fallecer Pendás, la mitad de sus bienes, según su voluntad pasan a Celestino, quien queda como propietario del hotel y lo mantiene hasta finales del siglo, aunque Adolfo Porcet le sucede y entre 1895 y 1896 los directorios lo mencionan como dueño.

El inmueble se mantuvo hasta 1902 en mano de los herederos de Antonio Gutiérrez –hermana y sobrino– los que venden a Francisco de Paula Peñalver y Pedroso una parte de la propiedad.

Por su fama, las personalidades más destacadas que visitaron en el siglo xix la ciudad se hospedaron en este hotel: en enero de 1864 lo hizo el príncipe alemán Augusto d´ Arensberg, quien visitó la ciudad con el objeto de ver las Cuevas de Bellamar (su padre fue príncipe reinante del Ducado de Arensberng, nombre

de su título, ducado cedido al, en ese momento, Rey de Dinamarca)en 1865, tal vez muy tempranamente, un artista norteamericano pinta una caricatura del hotel, donde se destaca la existencia en el mismo de animales como gallos, gatos, arañas, loros, ratones, chivos... ;11 La Ristori, gran trágica italiana que estuvo en Matanzas a finales de 1867, escogió este hotel para su estancia en la ciudad; Carmelina Poch, primera tiple absoluta de una compañía de ópera italiana que se presentaba en Sauto en el mes de febrero de 1868, tuvo en él su alojamiento.

Notas sobre otros personajes que se hospedan allí no faltan, la de la Sra. Civile de tránsito hacia Cárdenas o la del pedeciero mejicano recién llegado a la ciudad.

En el siglo xx la lucha de los años treinta no le fue ajena, en una de sus habitaciones se efectúo una reunión entre el Directorio Estudiantil Universitario DEU de La Habana y el de Matanzas.

Enrique Arredondo –destacado artista del teatro vernáculo y de la televisión– quien visitara la ciudad en incontables ocasiones, prefería este hotel para su alojamiento.

Dejado para el final, por lo contradictorio de las versiones, algunos historiadores escriben que en 1839 el poeta Plácido posó para el pintor Pío Alejandro Doubrocq sentado en su mesa de trabajo en el taller del platero Dámaso García establecido en Jovellanos No 1, con frente al edificio del León de Oro; otros dicen

que en los bajos de este hotel tuvo Plácido su peinetería.12

El último año del siglo marca definitivamente el fin de una etapa de su existencia como hotel. El Instituto de Segunda Enseñanza de Matanzas se emplaza en el local desde 1899 a 1903, año este último, en que se traslada para el edificio en que estuvo La Diana.

En la planta baja se instaló durante ese mismo período la Biblioteca Pública que brindaba servicio a los estudiantes del centro y a la población en general.

De 1908 a 1968 el edificio vuelve a ser utilizado como hotel. Su administrador en 1915 es Fernando Cabrera. Todavía con el nombre de León de Oro funcionó en 1924 como casa de huéspedes propiedad de Alfredo Morales.

Eduardo Amado Morales y Montanchez hijo de Alfredo es en 1927 el propietario del hotel, ya para entonces con el nombre de Florida.

Ricardo Linares adquiere la propiedad del inmueble en 1943 con el terreno que ocupa, sus arrimos, y con cuanta servidumbre, anexos y permanentes le correspondan, a precio de 25 000 pesos la que da en arrendamiento en 1948, menos la parte a la derecha, compuesta de dos puertas en la calle de Jovellanos, en favor de la Sociedad Mercantil Regular Colectiva, que giró bajo la razón social de Alonso y Ramos, por seis años hasta 1956, para dedicarse al comercio en el giro de Hotel, Posada o Casa de Huéspedes, denominada Florida.

La Sociedad estaba compuesta por José Alonso y Martínez y Jesús Ramos González, naturales de España.

La propiedad del inmueble se mantuvo hasta la intervención en poder de los descendientes de Ricardo Linares y el hotel regentado por José Alonso Martínez. Aunque fue intervenido en 1962, continuó funcionando como hotel hasta 1968, en que cierra debido a sus malas condiciones.

Como sucedió con otros, fue ocupado ilegalmente por varias familias que se mantienen en él hasta 1982, cuando ofreciendo peligro y ya con derrumbes parciales, es totalmente demolido.

Al León de Oro siempre, ya que el Florida tuvo su surgimiento en otro inmueble, infinidad de hechos lo distinguen; aunque algunos aseguren que después de que se convirtió en Florida perdió calidad o categoría.