Hotel Río Mar

Hotel Río Mar (1896-1957)

Frente a la Plaza de la Vigía con el No1 de la calle Río y muy próximo a la desembocadura del San Juan, su nombre hizo honor al emplazamiento del inmueble en que se instaló. 

De singular belleza, en la década del 40 del siglo xix ya formaba parte del conjunto de edificios que hoy caracterizan y conforman la imagen arquitectónica de la entonces Plaza de Colón, hoy de la Vigía.

Aunque el uso original de esta construcción no fue de carácter público, nos inclinamos a pensar que tempranamente asumió dicha función. Tomamos en consideración lo publicado en el periódico La Aurora de fecha 2 de diciembre de 1853 sobre la apertura de una casa de huéspedes en casa situada en la margen izquierda del San Juan, o tal vez, que antes de esa fecha asumió la doble condición de casa y almacén, como otras tantas de la calle Río, que en sus dos primeras cuadras se edificaron en la década del 40 aprovechando el desnivel del terreno.


Propiedad en 1862 de Pedro Capdevila es vendida en 1864 y para 1879, ya en manos de otros dueños, la prensa anuncia su alquiler. Para 1861 está establecida en el local la Casa Comisionista de D. J.M. Clark. Las descripciones que en estas fechas se hacen de ella y los usos que se proponen y asume en sus espacios y plantas, están en correspondencia con su función original, casa y almacén y la definen además como un hermoso edificio. En 1896 con el nombre Mis Delicias, funciona como hotel y en 1902 se le conoce como Hotel Pasaje, el que en esa fecha se traslada a Gelabert No 25. Antes de 1902 funcionó también como café-cantina El Puente y a principios de siglo parece que fue otro de los San Carlos por lo que puede apreciarse en una postal de época en que se lee en su fachada el letrero con ese nombre.


Al año 1957 llega con el más hermoso de los nombres Río - Mar, expresión de dos componentes que caracterizan las bellezas naturales de la ciudad y de su entorno geográfico.


Derribado en los años 70 del siglo xx debido a su mal estado constructivo, ha sido un ejemplo a considerar ya que su estudio reafirma que durante el xix los edificios donde se establecieron hoteles, sin que esta fuera su función original, respondieron a constantes de aquellos que se destinaron a ese fin, que es reflejar como edificios públicos de una manera o de otra el desarrollo económico y social de la ciudad que los originó, por lo que para ello se escogieron construcciones que aunque se insertan al conjunto sobresalen por su majestuosidad y belleza arquitectónica.