Iglesia de San Pedro

Desde que el barrio de Versalles comenzó a crecer, se hizo evidente para sus habitantes la necesidad de poseer una iglesia propia. Así que desde 1862 encontraron una casa en la cual realizar las actividades eclesiásticas. Ya el 29 de junio de 1867 fue colocada la primera piedra de la que prontamente sería bautizada por el nombre del Apóstol San Pedro. Esta bellísima iglesia fue una obra de la imaginación del excelente artista italiano Daniel Dall’Aglio. La construcción se llevó a cabo bajo la dirección de su arquitecto y fue Bartolomé Borrel el maestro albañil.


Iglesia-de-San-Pedro-1Entrada de La Iglesia San Pedro


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Vista desde lejos de la iglesia San Pedro


Por supuesto, y como se hiciera moda en una época en que el Ayuntamiento cooperaba nada o muy poco con los presupuestos, la monumental empresa requirió de la desahogada donación de un alma caritativa y deseosa de ser absuelta en el Juicio Final. Esta fue la Sra. Josefa Santa Cruz de Oviedo, y su donación ascendió a los 100 mil pesos, que se unió a otros cuantos recolectados por el vecindario. La iglesia fue descrita en un libro redactado por José Mauricio Quintero y publicado en 1878 de la siguiente forma: “La escultura del cuerpo general de este templo presenta un golpe de vista muy bello… Un edificio que reúne las condiciones de solidez, elegancia y comodidad”


Iglesia-San-Pedro--3Vista desde el aire de la iglesia San Pedro


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Vista desde el aire de la iglesia San Pedro


La Iglesia de San Pedro pasó a la historia como la más importante edificación religiosa construida en Cuba en el siglo XIX y constituye actualmente una de las siete maravillas arquitectónicas que exhibe nuestra ciudad. Aunque la belleza y majestuosidad de esta iglesia, que se pueden observar a golpe de vista, dejan muy poco espacio para tantos títulos, que no le son necesarios para brillar en la Arquitectura de la Atenas de Cuba.